viernes, 11 de noviembre de 2011

Distopía

Aquel era un tiempo imposible, no se podía amar.

martes, 8 de noviembre de 2011

Microcuento

Gustaba de dormir con niños para despertar con hombres.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Ilusión

Buscabas al hombre y te perdiste en su arte.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Corazonada

Tal vez porque no recordaba tu sonrisa, ni tu mirada de ojos negros y perdidos, no noté que volvías con la misma intención que en aquel entonces y no me percaté del peligro en el que estaba. El tiempo había cambiado algunas cosas en nosotros, pero jamás tocó tus largas piernas ni esa forma tan tuya de moverte, ese lento caminar que siempre te caracterizó seguía allí, después de veinte años. Saludaste a quienes recordabas con la misma euforia de los días pasados, con tus modales de viejo libro de urbanidad, con el carisma que forma parte de tu personalidad. Te acercaste a mi, tal vez sin recordarme, con el halo de misterio que siempre recordaba. Dijiste algunas palabras y luego te fuiste.

Te seguí con la mirada y vi cómo coqueteabas con distintos hombres desconocidos para ambos, lo notaba porque veía la inseguridad en los movimientos de los labios y el temblar constante de las manos de personas que jamás salen de sus casas sin sus esposas. De vez en cuando me percaté de que volteabas a mirarme, como si me incitaras a seguirte. Un par de corazonadas me hicieron pensar en seguir tu juego, había quedado herido aquella vez y no deseaba repetir la situación. Otro par de corazonadas y dejé de pensar. Me puse de pie y te seguí. Llevabas dos copas de champán y salías con dirección al balcón del gran salón, en el que estaban reunidos los más importantes líderes y empresarios; había también algunos invitados de gran importancia intelectual y, por último, estaba yo, que llegué por error y no buscaba algo distinto a escapar de la realidad y el pasado.

Salí y me volviste a hablar, recordamos tiempos perdidos en la memoria y miraste al cielo. Balbuceaste algo, no logré entender y me extendiste una de las copas. Otra corazonada. Recibí la copa y tomé, mientras veía que caminabas de un lado al otro, desfilando en tu vestido gris para las estrellas y la luna, siempre blanca, suspendida en medio del firmamento. Me pediste que bailáramos, sabiendo que no puedo resistirme a tus encantos. Me acerqué para darte un beso y pusiste tu dedo sobre mi boca, impidiéndolo, sentí algo sobre mis labios cuando lo retiraste, pasé la lengua por mi labios, sabían extraño. Después sólo respiré almendras.

Sentí una aguda quemazón, mi respiración se agitó, mi corazón aceleró, de mi frente caía el sudor frío y vi cómo me piel se tornaba azul... Debí obedecer a mi corazón.

martes, 1 de noviembre de 2011

Palabras suicidas



Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

(Alejandra Pizarnik)

lunes, 31 de octubre de 2011

Destino


No Tengo tiempo de respirar
Soy un destino.

(André Bretón)

miércoles, 26 de octubre de 2011

El ave en tu mirada.

Nos perdimos en las alas del ave que llegaba, escapando, por la ventana. Entonces jugábamos a amarnos y tu decías que ya no me querías, yo soñaba.

Soñaba con tu sonrisa y tus ojos verde miel, esos ojos con los que me mirabas indiferente, a veces, otras tiernamente, como si en tu mirada no fuese más que un juguete con el que engañas al tiempo que te miente, mientras mil lágrimas caen al agua, al centro de mis ojos mientras llueve.

Te extraña que no te escriba, dices, porque piensas que mi amor por ti no piensa, no vive: no sólo de la palabra vive el hombre y menos el cariño que siento.

Tu sigues jugando a que te llevo rosas,no ves que las rosas son hermosas por ser rosas, por no saberlo; y tu serás hermosa y amada aunque no te las lleve, aunque llegue mojado y llorando, evitando tu mirada. Eres hermosa porque te sueño y eso es lo que importa, aunque no comprendas, aunque te quedes en aquellas pequeñas cosas, como el aspecto de mi cara, de mi existencia triste y pura.

Yo, sigo pensándote y esperando a que comprendas que el amor es como el ave, vuela libre, se expresa de acuerdo con su naturaleza y no siempre es hermoso, no como lo esperas, no como lo entiendo... Es incomprensible, y tu te quejas, yo me siento y las lágrimas escapan con el rocío de la mañana, el recuerdo se queda y duele, como el frío en los dedos de tus pies cada mañana.

El ave baja y sigo perdido en sus alas, te pierdes en mi mirada, me pierdo en tu sonrisa, hermosa, blanca. El ave baja y la miras, y yo trato de encontrar el momento que buscabas, cuando nos perdimos en sus alas.